Veta de la madera: los años escritos en círculos
Cada anillo es un verano y un invierno, y la sierra decide si los ves como círculos o como rayas.
El árbol produce en primavera una madera clara y de crecimiento rápido y, al final de la temporada, otra más oscura y densa; la frontera entre ambas es la línea que contamos. Los anillos anchos hablan de agua y calor; los estrechos, de una sequía, de un vecino demasiado cerca o de un año frío que nadie anotó. Un tocón cortado es un registro meteorológico llevado por algo que nunca se propuso llevarlo.
El dibujo que ves depende del ángulo del corte, no del árbol. En sección transversal los años salen como círculos; a lo largo del tronco esos mismos anillos se despliegan en las rayas largas de una mesa, las que parecen llamas donde hubo una rama. Los nudos son sencillamente ramas sorprendidas en sección, todavía negadas a alinearse con lo que tienen alrededor.
Fotografiarla pide luz rasante, porque la veta es más un mapa de relieve que un patrón de color, y la luz lateral levanta lo que una luz frontal aplana. En pantalla se lee como una textura tranquila que no disputa la atención, y tiene la ventaja de ser uno de los pocos fondos donde lo interesante no está en el centro.