Fondos negros en una pantalla OLED
En este tipo de panel el negro no es un color, sino un píxel al que se le ha quitado la corriente.
En un panel OLED un píxel negro no es un píxel oscuro: es un píxel apagado. Por eso una fotografía nocturna se comporta aquí de otra manera que en un LCD con retroiluminación, donde el negro es sólo el nivel más bajo que acepta la lámpara detrás del cristal. El borde entre la imagen y el marco deja de existir sin avisar, y el fondo parece estar dentro del cristal y no encima.
Lo de la batería es cierto, aunque menor de lo que suele contarse. Los píxeles apagados consumen menos y en un móvil que pasa horas en una pantalla de inicio oscura la cuenta se nota; en un monitor de escritorio junto a una ventana luminosa el ahorro se parece más a un redondeo. El argumento fuerte es el contraste: los rótulos blancos y el texto pequeño se apoyan con limpieza sobre un campo realmente negro y no casi negro.
El negro puro funciona, aunque a veces se lee como una pantalla que no despertó en lugar de una decisión. Las imágenes que guardan algo de información en las sombras mantienen la pantalla abierta: una silueta, una sola ventana encendida, una luna cerca del borde superior. Vigila el bandeado en los degradados oscuros, porque la compresión adelgaza los escalones más próximos al negro y los anillos aparecen justo donde la imagen debía estar más callada.