El sol, firmando la salida
Cada puesta de sol sobre el agua se emite dos veces: una en el cielo, otra en el mar.
El agua es el único público que sabe aplaudir bien una puesta de sol. La tierra se queda ahí sentada; el mar lo repite todo: duplica el naranja, estira la luz en un sendero que parece llevar desde el horizonte directamente hasta los pies de uno, estén donde estén. Los marineros lo llaman el camino de plata. Los demás lo llaman la razón por la que se les enfrió la cena.
Esta colección ofrece el programa completo: finales de brillo de latón, resplandores rosados que sobreviven al sol veinte minutos, y esas raras tardes gris verdosas en que la luz se rinde con suavidad, como una radio que se apaga.
El fondo de atardecer es el más popular del mundo, lo cual tienta a la gente seria a evitarlo. Resista el esnobismo. Algunas cosas son populares porque tienen razón.