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El cielo como carta de colores
Veinte minutos después de la puesta de sol, el cielo hace degradados que ningún software se atrevería.
Existe un tramo de la tarde —los fotógrafos lo llaman la hora azul, aunque es sobre todo rosa y violeta— en que el cielo se convierte en pura transición. No hace falta ninguna nube, ningún drama: solo color deslizándose en color, sin nada que interrumpa el argumento.
Estas fotografías apenas son paisajes. Una línea telegráfica, un tejado, una colina en silueta: apenas el objeto necesario para probar que los colores eran reales y no renderizados.
Los fondos degradados pasaron de estar de moda a ser un estándar por una razón: favorecen todo lo que se coloca encima. Estos son el artículo original, con mejor procedencia que cualquier generador.