La forma más lenta de volar
Un globo aerostático no se puede dirigir, solo persuadir. Los pasajeros dicen que ese es justo el punto.
Los globos vuelan a la velocidad del clima. Sin ruido de motor, sin itinerario: solo altitud como una forma de escuchar. Por eso las fotografías de globos se sienten distintas a cualquier otra aviación: nada va a ninguna parte deprisa, ni siquiera, por una vez, quien mira.
Las imágenes de aquí se hicieron en la hora clásica, justo después del amanecer, cuando el aire todavía está en calma total y una flotilla se eleva sobre valles o chimeneas de hadas como una puntuación lenta en el cielo.
Como fondo de pantalla, un globo hace algo suavemente extraño con la escala: convierte el cielo en un lugar habitado en vez de vacío. Un punto cálido de intención, a la deriva en todo ese azul.