Moiré: cuando un fondo de pantalla empieza a vibrar
Rayas finas, tejidos y rejillas de ventanas pueden convertirse en bandas onduladas cuando una imagen grande se reduce al tamaño de la pantalla. La causa es aritmética, y casi toda la solución también.
La foto de un rascacielos de cristal puede verse limpia a tamaño completo y, al ponerla de fondo en un portátil de 1920×1080, llenar la fachada de ondas suaves que nunca estuvieron ahí. Esas ondas son el moiré, y aparecen cuando un patrón repetido de la imagen (los montantes de una ventana, la pana, una cesta trenzada, las hileras de un viñedo vistas desde el aire) es más fino que la cuadrícula de píxeles en la que se comprime. Un archivo de 6000 píxeles de ancho mostrado en una pantalla de 1920 tiene que descartar casi dos de cada tres columnas, y si el patrón se repite a una distancia parecida a la de las que sobreviven, lo que queda se alinea en bandas lentas.
Cómo se reduce la imagen importa tanto como lo que contiene. Una reducción cuidadosa promedia primero los píxeles vecinos, de modo que las rayas se funden en un tono uniforme antes de poder interferir; una rápida, como la que algunos sistemas usan para ahorrar tiempo al aplicar un fondo, toma una muestra cada pocos píxeles y se queda con lo que caiga. Por eso el mismo archivo puede vibrar en un equipo y verse bien en otro, y por eso el efecto a veces cambia al alternar entre Rellenar y Ajustar. El escalado de pantalla añade una segunda pasada: al 125 o al 150 por ciento la imagen se redimensiona otra vez, y un patrón que era seguro al 100 por ciento puede empezar a formar pulsaciones.
Las soluciones prácticas son modestas. Si redimensionas tú mismo la imagen a la resolución exacta de la pantalla con un editor que use un filtro de suavizado, como bicúbico o Lanczos, el sistema ya no tiene nada que adivinar. Si una imagen es sobre todo rayas finas, un desenfoque muy leve antes de reducirla apenas cuesta detalle visible y elimina la materia prima de la interferencia. Al elegir en una galería también ayuda mirar la miniatura: los patrones que ya tiemblan en tamaño pequeño temblarán igual en el escritorio, solo que más grandes.