JPG, PNG o WebP: en qué formato guardar un fondo
El formato solo se delata en dos sitios, y uno de ellos es el cielo.
La misma imagen suele ofrecerse en tres formatos, y los tamaños no se parecen. JPEG compra su ligereza tirando detalle que probablemente nadie iba a comprobar: funciona bien sobre hojas, grava y pelaje, y funciona mal sobre un cielo limpio. Los degradados suaves son justo donde asoma lo que se descartó: el azul deja de ser continuo y se asienta en bandas, con bloques tenues alrededor de lo que brilla. PNG no tira nada, así que un color plano o una figura geométrica pesan menos que su JPEG, mientras que una fotografía se hincha varias veces.
WebP y AVIF quedan en medio: la misma calidad en un archivo bastante más pequeño. El problema no está en la imagen sino en el selector: al elegir fondo, un sistema antiguo simplemente no lista el archivo que no sabe leer, y acabas convirtiéndolo de vuelta. Una regla discreta cubre casi todo. Las fotografías, en JPEG de calidad alta; lo plano y lo construido con degradados, en PNG; los formatos nuevos, cuando hayas visto con tus ojos que tu propia máquina los acepta.
Un fondo se ve unos cientos de veces al día y casi nunca se mira. El formato importa en dos momentos exactos: la gran superficie de cielo detrás de los iconos y los pocos segundos que siguen a minimizar todas las ventanas. Elige el que tu sistema abra sin discutir, deja la calidad más alta de lo que parece necesario y que la pantalla se ocupe del resto.