El blanco y negro no es lo que hacían antes las cámaras; es lo que hace la atención. Quita el color y una calle se reorganiza alrededor de la luz, la línea y el gesto: la diagonal de una sombra, una figura a exactamente la distancia justa, la geometría de la que el color te distraía.
Esta colección favorece la luz dura y el tiempo paciente: sombras de mediodía afiladas como escaleras, viajeros solitarios impresos contra muros brillantes, asfalto mojado haciendo de plata.
Un fondo monocromo es también, en la práctica, un diplomático. Combina con cualquier set de iconos jamás diseñado y hace que los colores de las apps parezcan elegidos. La ciudad pone la contención para que tu pantalla no tenga que hacerlo.