Púrpura, por hectárea
Un campo de lavanda es lo que pasa cuando la agricultura comete arte por accidente.
El cultivo no debería verse así. Las cosechas se plantan por rendimiento, no por composición, y sin embargo las hileras de lavanda convergen hacia el horizonte con la disciplina de un dibujo en perspectiva, en un color que no existe en ninguna otra parte a esa escala.
Las fotografías de aquí se tomaron en las semanas en que el púrpura llega a su punto máximo, casi siempre en los extremos suaves del día. Una o dos incluyen ese árbol solitario que todo gran campo de lavanda parece obligado por contrato a tener.
La psicología del color hace grandes afirmaciones sobre el púrpura: calma, concentración, sueño. Nosotros solo prometemos que este púrpura en concreto, estirado hasta el horizonte, es muy difícil de mirar enfadado.