Ninguna otra cosa que construimos es una oración tan sencilla: sujeto, tramo, objeto: este lado, al otro lado, el otro lado. Los puentes se fotografían bien porque su propósito es visible en su forma, y su forma es un argumento contra el espacio que hay debajo de ellos.
La colección va desde arcos de piedra que han sobrevivido a los imperios que los pagaron, hasta tramos atirantados iluminados como instrumentos y un sencillo puente peatonal en la niebla que hace más con menos.
Las personas que mantienen puentes en sus pantallas tienden, según nuestra observación poco científica, a estar en medio de algo. Es un buen escenario para una travesía.