Lagos: los espejos originales
En una mañana sin viento, un lago duplicará cualquier montaña gratis.
La fotografía de reflejos es una conspiración entre el agua y el clima. El lago debe estar quieto, el aire debe estar de acuerdo, y la luz tiene que llegar en un ángulo lo bastante rasante para pintar en vez de deslumbrar. Cuando todo se alinea, el mundo obtiene una segunda copia de sí mismo: invertida, algo más oscura, extrañamente más creíble.
Los encuadres de esta colección se eligieron por la calidad de su silencio. Casi se puede oír lo callado que estaba todo cuando se abrió el obturador; un solo pato habría arruinado la mitad de ellas.
La simetría descansa la vista: se resuelve al instante, sin necesidad de recorrerla. Eso convierte a un lago espejado en uno de los pocos fondos que de verdad bajan la temperatura de un día ajetreado.
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