La vista que lo explica todo
A partir de cuatrocientos metros de altura, el paisaje deja de posar y empieza a confesar.
La altitud es honestidad. Rivers revela que nunca fueron heterosexuales. Las tierras de cultivo resultan ser una negociación entre geometría y geología. Una costa muestra exactamente cómo ha ido perdiendo su argumento con el mar.
Hace un siglo esta visión no pertenecía a nadie; luego a los pilotos; ahora para cualquiera que tenga un dron y un poco de viento. Lo que no ha cambiado es el efecto: el mundo abstraído en patrones y cada estructura humana de repente alcanza el tamaño de su importancia real.
Las antenas son excelentes fondos de pantalla porque no tienen ningún sujeto cercano que obscurezca: todo el encuadre es textura, por lo que los íconos nunca cubren el punto de la imagen.