El notch y el borde superior del fondo de pantalla
Portátiles y móviles le dan hoy un pequeño mordisco a la pantalla, y la franja de imagen que lo rodea decide si llegas a notarlo.
En un MacBook Pro de 14 pulgadas el panel mide 3024 por 1964 píxeles, pero la zona bajo la cámara mide 3024 por 1890, un rectángulo 16:10 de lo más corriente. Las 74 filas de más en la parte superior están ahí sobre todo para alojar la barra de menús, y el notch queda justo en medio. Los móviles recorrieron ese camino antes: el iPhone X estrenó la muesca en 2017, los fabricantes de Android respondieron con agujeros redondos y en 2022 Apple convirtió su recorte en una píldora flotante.
El fondo de pantalla sube hasta detrás de esa franja, y por eso el mismo notch cambia de un escritorio a otro. Sobre un cielo nocturno o un horizonte marino oscuro casi desaparece, porque el vidrio negro queda junto a píxeles casi igual de oscuros. Sobre un cielo pálido de mañana se lee como una pestaña negra y dura, y el texto de la barra de menús, apoyado en una barra translúcida, también tiene que competir con el brillo. Hay además un pequeño detalle geométrico: el panel completo ronda el 1,54 a 1, algo más alto que el 16:10, así que una imagen 16:10 en modo rellenar pierde una tira fina a cada lado.
La regla práctica cabe en pocas líneas. Elige fotos cuyo décimo superior sea oscuro o al menos tranquilo, deja el motivo por debajo del tercio superior y, en el móvil, reserva el entorno del orificio de la cámara para el cielo y no para una cara o una luna. El recorte no se va a ir a ninguna parte, de modo que la foto solo tiene que mantener lo importante fuera del espacio que la cámara ya ocupa.