Montañas nevadas, primera luz
Antes de que los valles despierten, las cumbres ya arden silenciosamente.
Hay un minuto, solo uno, en el que un pico nevado tiene dos colores a la vez: rosa en la coronilla y gris azulado en los hombros. Los escaladores lo llaman alpenglow y le ponen alarmas. El resto de nosotros dormimos mientras lo vemos, quizás por eso se ve tan bien en una pantalla que revisamos a primera hora de la mañana.
Los papeles pintados de esta colección fueron elegidos únicamente para esa hora. No hay duras crestas del mediodía, ni lagos color turquesa de postal. Solo aire frío, luz tenue y una geometría lo suficientemente antigua como para hacer que los plazos parezcan negociables.
Una nota práctica: las escenas de nieve son despiadadas con los iconos. El tercio superior, mayoritariamente vacío en estos fotogramas, es deliberado: el reloj y los widgets se ubicarán en la parte tranquila del cielo, no en una cresta.